Alyssa dio un paso fuera del ascensor, sintiendo como Eros la seguía muy de cerca tras ella, siempre alerta y dispuesto a intervenir, al parecer. Aunque sus manos ya no estaban tomadas, Alyssa podía sentir como su piel y la de él chocaba constantemente al andar.
—¿Disculpa? —Alyssa le preguntó con incredulidad—. La boda aún no comienza, faltan por lo menos cuatro horas...
—¡Te perdiste el ensayo de la boda, Alyssa! —Elián le reclamó—. ¡Te perdiste el banquete, te perdiste la despedida de solter