Cuando Darío, Eros y Alyssa esperaban para abordar el avión que los llevaría a Caruso Mannor, era cerca o pasado de mediodía y ellos ya estaba bastante lejos de la residencia de Alberto. Era difícil saber a ciencia cierta que hora era, ya que Alyssa no tenía su teléfono y no había nadie más que pudiese decírselo. Darío iba sintonizando constantemente con los soldados que los acompañaron hasta la casa de Matthew Griffin, ya que estos se habían ido hacia Sacra Corona con Mick y los otros dos guar