Eros veía el cadáver de Fernando aún en su mente después de un par de horas que había transcurrido desde su muerte, preguntándose cómo un entrenado exmiembro militar había podido caer si había estado tantos años en servicio y otro tanto dentro de la propia mafia Caruso. Fernando había sido el mejor, duro para pelear y difícil de derribar.
Y había sido víctima de una bala perdida.
Entonces, Eros recordó las golpizas que le había dado a Fernando, la forma cruel en que lo había amarrado para que n