Alyssa vio el lugar con tanta maravilla que vio lógica en que hubiese personas que quisiesen vivir allí, logrando mantener un equilibrio entre su estilo de vida y la sensación de normalidad que debía tener una persona casi anónima y completamente corriente en el mundo. O eso creyó, hasta que vio un edificio de madera en el centro de la residencia. En una pequeña redoma en la calle, en el centro había un escenario de madera vieja y desgastada, del cual colgaba una horca hecha de soga.
Tragando e