Capítulo 53. Parte 2 – Vínculo de sangre
Alexia:
Despierto de golpe. No es el llanto de la bebé lo que me saca del sueño, sino una punzada de frío en el vientre y la pesadez de mis pechos llenándose. Al abrir los ojos, el mundo se mueve en cámara lenta. Veo una silueta recortada contra la luz de la ventana: una mujer sostiene a Pascal. Mi mente intenta convencerme de que es la enfermera, pero mi instinto, ese que se agudizó tras años de golpes y pérdidas, me grita que algo está mal. El aire se vuelve denso, difícil de tragar. Enfoco la vista y el horror me atraviesa como una descarga eléctrica al ver a la verdadera enfermera tirada en el suelo, con los ojos fijos en la nada y la boca abierta en un gesto mudo. El corazón me golpea las costillas con una violencia que me marea. La mujer se da la vuelta y, cuando nuestras miradas se cruzan, el miedo deja de ser una sensación para convertirse en un nudo que me asfixia.
«¡Tú!»
—Creo que el problema que existe es entre tú y yo... —digo, con la voz quebrada y las manos temblando baj