Capítulo 54. Parte 1 – Entre cenizas y promesas
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Mientras corro tras la pista de Maribel, saco mi celular y llamo a mis guardaespaldas que están por la otra entrada de la clínica. Les cuento lo sucedido y empiezan a movilizarse. Detrás de mí viene Mariano, me indica que me vaya por un lado de la calle mientras él va por otro. La desesperación hace acto de presencia; imagino un sinfín de calamidades que pueda cometer Maribel solo porque está despechada. Miro hacia todas direcciones y, desgraciadamente, no la localizo, pero no pierdo las esperanzas.
Mi celular suena. Es Marko, uno de mis guardaespaldas, quien me dice que vaya hacia el sur; tres cuadras arriba de la clínica se encuentra Maribel. Voy a toda prisa hasta que la veo a lo lejos. Corro hacia ella, pero Marko me sujeta del brazo para que no me acerque. Estoy fuera de control, sin embargo, entiendo las instrucciones. Me es imposible no sentir rencor hacia Maribel; no puedo permitir que le haga daño a un ser inocente que no tiene la culpa de lo que ha pasado entre nosot