Epílogo. Parte 2
Alexia:
Al llegar al teatro nos dirigimos a nuestros asientos; Amelia está nerviosa, entretanto, Pascal no tiene idea de dónde estamos. Sandra se queda con la pequeña, mientras con Máximo llevamos a Amelia a la parte trasera del teatro, donde está reunido todo el elenco que participará en la obra. Con orgullo camino de la mano de Máximo; sin duda es el hombre más guapo que hay en este lugar, hasta puedo asegurar que es el más atractivo del mundo.
—Saldrá todo perfecto —le digo a Amelia una vez que hemos llegado tras bambalinas—, eres la mejor, y recuerda, no importan los demás, solo importas tú, ¿de acuerdo?
—Sí, mamá —responde, y escucharla decirme mamá es, de lejos, lo mejor que me puede suceder.
—¡Te saldrá perfecto, preciosa! —exclama Máximo, asumiendo el rol que prometió darle a mi hija: el de su padre.
—Gracias, papá —responde Amelia, y me sorprende la facilidad que tiene para acostumbrarse al cariño que las personas le brindan; solo espero que sepa reconocer dónde hay luz y dón