Capítulo 59. Parte 4. La última Verdad
Alexia:
Mi comportamiento es la única forma que tengo para defenderme del mundo que me rodea; la vida me ha convertido en una mujer sin escrúpulos que solo vela por sus intereses, y sé, porque así lo he decidido, que jamás cambiaré. Es mi escudo y mi lanza.
«¿No es por eso que muchos me han llamado La Arpía?»
—Mi amor... —me dice él, con una voz que no le conocía.
—¡Vete! —exclamo con un orgullo desmedido. En el fondo, sé que es solo la vergüenza que siento por mi pasado y el miedo atroz a que rechace a mi hija; tengo claro que ni por él, ni por nadie, dejaré a Amelia de lado.
—Me iré, pero contigo.
—¡No soy digna de ti! —le grito, para que entienda de una vez en el lío que se mete al querer estar conmigo—. ¿Es que no lo ves? Mírame bien, Máximo.
—¡Yo no soy digno de ti! —exclama él con un dolor evidente—. Eres una mujer fuerte, una luchadora. No me importa tu pasado, Alexia; solo me importa tu presente y el futuro que nos espera.
—¿No leíste en la carta que tengo otra hija? —pregunto