Epílogo. Parte 3
Alexia:
Llega la hora de volver a Estados Unidos; me siento con deseos de ver a Marta, Laura y Remigio. También me siento ansiosa de poder realizar mis sueños y ver al monstruo sufrir. Sé que Máximo no quiere que esté presente, pero no tiene por qué enterarse.
«¿O sí?».
El avión aterriza; una limusina espera por nosotros. Amelia se sorprende al ver el tamaño del auto; Máximo y yo reímos ante su gesto y la ingenuidad que caracteriza a los niños. Llegamos a nuestra casa, la cual puedo llamar hogar. Lo primero que hago es organizar una habitación para mi hija y empiezo a buscar expertos para que Amelia tenga la habitación de sus sueños; Máximo se sorprende, pues no llevamos ni veinticuatro horas en el país y ya tengo a la mejor decoradora conversando con Amelia para que conozca sus gustos y el cuarto quede tal cual ella desea.
Tengo deseos de que Marta y Laura me visiten; sin embargo, Máximo no conoce de su existencia, no sabe que las tengo en mi vida, pues cree que estoy un cien por cie