Capítulo 46. Parte 1 - conociendo al enemigo
Máximo:
Mi cerebro me dice que no vaya a la habitación de Alexia, pero mi corazón es tan terco que insiste en lo contrario; es una lucha interna de la que ya hay un vencedor.
Mientras golpeo la puerta de su habitación, me martirizo pensando en lo débil que soy. No tengo excusa para verla, aunque sé que, para ella, no es necesaria. Por otro lado, no deseo que se ilusione o, más bien, no quiero admitir que el ilusionado soy yo.
«¿Cómo confesar que me da miedo este sentimiento tan grande que alber