Capítulo 46. Parte 1 - conociendo al enemigo
Máximo:
Mi cerebro me dice que no vaya a la habitación de Alexia, pero mi corazón es tan terco que insiste en lo contrario; es una lucha interna de la que ya hay un vencedor.
Mientras golpeo la puerta de su habitación, me martirizo pensando en lo débil que soy. No tengo excusa para verla, aunque sé que, para ella, no es necesaria. Por otro lado, no deseo que se ilusione o, más bien, no quiero admitir que el ilusionado soy yo.
«¿Cómo confesar que me da miedo este sentimiento tan grande que albergo dentro de mí?»
Entro en la habitación y veo a una Alexia totalmente distinta a la que estoy acostumbrado. Llora desconsoladamente y no puedo verla así; se me parte el alma. No me contengo y la abrazo con fuerza, como si de ese modo pudiera detener su tristeza.
—¿Qué pasa? —pregunto, mientras la atraigo hacia mí para que se siente sobre mi regazo.
«¿Estaré loco? Definitivamente sí».
Olvido la decepción que tengo hacia ella y la consuelo con cariño. Alexia entierra su rostro en mi cuello, mient