Capítulo 45. Parte 4 - La intrusa
Alexia:
En el comedor no hay nadie, salvo una criada que retira las tazas del desayuno. Me decepciona no ver a Máximo, pero tendré toda la tarde para lamentarme por eso. Ahora muero de hambre, así que decido ir a la cocina.
—¡Buenos días! —saludo a Sandra y me siento en lo que ya considero mi lugar.
«¿Quién iba a pensar que terminaría sintiéndome cómoda compartiendo con los empleados?»
—Buenos días, señora. ¿Cómo pasó la noche? —pregunta.
La observo unos segundos, evaluando qué versión de mí conviene mostrar, y respondo en consecuencia.
—La verdad es que tuve dolor de cabeza. Tengo demasiadas cosas en la cabeza... y ninguna es buena para mí.
—Lo siento mucho —dice con lástima. Detesto ese tono, pero no lo demuestro—. Si en algo puedo ayudarla, no dude en decírmelo.
—Gracias. Eres muy servicial —respondo.
Me sonríe con sinceridad y, para mi sorpresa, empieza a caerme bien.
—Ahora a desayunar —dice—. Recuerde que debe alimentarse por dos.
—¿Qué me darás? —pregunto con entusiasmo.
—Yogur