Alexia:
«¿Será necesario que me esposen para entrar a la sala de audiencias del tribunal?».
Es la pregunta que me hago mientras el frío metal aprieta mis muñecas. Una vez que mis manos quedan unidas tras mi espalda, comienzo a caminar por un largo pasillo con dos agentes de policía a mi lado. Avanzo lentamente, pensando en todo lo que me toca vivir de ahora en adelante: seré madre por segunda vez y, lo más probable, es que tampoco pueda disfrutar de mi hijo. Trago saliva; tengo un nudo en la ga