Capítulo 29. Parte 1 - Confesiones
Alexia:
Tengo muy pocos recuerdos lindos en mi vida, tan pocos que a veces dudo de si realmente pertenecen a mí o si mi mente los exagera para no quebrarse del todo. Pero hay uno que siempre vuelve, uno que nunca he podido arrancar por más que mi presente se vuelva caótico, manipulador o cruel. Cuando tenía trece años, Piero me regaló mi primer beso de amor. Fue suave, romántico… me hizo sentir en las nubes, como si ese simple gesto pudiera reparar todo lo que alguna vez me rompió. Sentí que ese beso podía cambiarlo todo, que tal vez mi vida sería diferente a partir de entonces. Así lo viví, así lo anhelé, porque a esa edad una se aferra con desesperación a cualquier cosa que parezca un rescate.
«¿Cómo borrar un momento así?»
—Quiero hablar contigo, Alex —escuché de los labios de Piero.
Tomó mi mano con una ternura que hasta el día de hoy no he vuelto a ver en nadie. Me llevó hacia el patio trasero del colegio. Yo reía emocionada; era inevitable. Me encantaba estar con él: era diverti