Capítulo 29. Parte 2 - Confesiones
Alexia:
«¡Maldita Maribel, cómo te aborrezco!»
Como nunca antes, con los nervios a flor de piel y una ira inimaginable recorriendo lentamente mi torrente sanguíneo, me levanto del lugar donde estoy sentada junto a Máximo y camino, con evidente enojo, hacia el interior del bungalow, deseando por primera vez que no me siga. Maldigo por dentro, mordiéndome la lengua para no gritar a los cuatro vientos que pienso que es un estúpido… a pesar de que lo amo con locura.
Cojo el suficiente aire para no