Ganando la batalla. Capítulo 28
Alexia:
Un hombre moreno, alto y de mirada penetrante nos guía hasta el bungalow donde nos hospedaremos. Tiene unos ojos azules que contrastan intensamente con su piel bronceada, y su presencia es discreta, pero firme mientras nos escolta. El lugar es verdaderamente paradisíaco, una postal sacada de una revista. El bungalow está construido sobre el agua turquesa, sostenido por pilares que se hunden en el coral. Una pasarela de madera lleva directo a la arena blanca, donde se esconde un pequeño restaurante entre palmeras.
Este paraíso me recuerda a Bora Bora. Fue allí donde en compañía del viejo asqueroso de mi exmarido, juré en silencio que algún día regresaría a un lugar así, pero con un hombre especial, con una buena compañía que realmente mereciera este paraíso. Y aunque estoy en Bali, la belleza es idéntica, la promesa está cumplida. Estoy aquí, en el lugar soñado, con el hombre más importante que ha cruzado mi vida, Máximo. Es la compañía más magné