El sonido de las sirenas comenzó a retumbar en los pasillos del edificio. Sebastián no pudo evitar mirar hacia la puerta, percibiendo la sensación de peligro inminente que envolvía todo el lugar. Había algo en la actitud de Javier que le hacía saber que, a pesar de todo, aún tenía un as bajo la manga. La sensación de haber sido atrapado en una trampa se apoderó de él por completo, pero, por más que intentó, no podía moverse de allí.
Javier, en su silla de ejecutivo, no parecía alarmado. De hech