La madrugada estaba tranquila en el apartamento de Emma, pero dentro de ella, el ambiente era completamente diferente. El sobre anónimo que había recibido esa misma tarde pesaba sobre su mente como una condena. Sabía que el mensaje no era una amenaza vacía, pero la incertidumbre que le producía lo que estaba sucediendo la hacía sentir impotente. Cada paso que daba en esta investigación la acercaba más a algo peligroso, algo que podría cambiar su vida de manera irreversible.
El café en su mano,