La mañana llegó fría y gris, como si la ciudad misma estuviera reflejando el peso que Javier sentía en su pecho. El acuerdo con Sebastián había sido la primera jugada en un tablero mucho más grande, pero no era suficiente. A medida que las horas pasaban, su mente se aceleraba, buscando caminos, soluciones, estrategias para sobrevivir. En su oficina, la luz tenue de la mañana se colaba a través de las cortinas cerradas, dando un ambiente sombrío que le recordaba la oscuridad de su propia situaci