El sol comenzaba a ponerse sobre la ciudad, tiñendo los edificios de un naranja suave que contrastaba con la tensión que Javier sentía en su interior. Había salido de la oficina de su padre con más preguntas que respuestas, pero había algo claro: la confrontación era inevitable. Alejandro no cedería tan fácilmente, y por primera vez en su vida, Javier comprendió que el hombre al que había admirado durante tanto tiempo no estaba dispuesto a compartir su poder. Aquel hombre, su padre, había cread