El seco aquí es él.
—Estoy bien. —Doy media sonrisa.
—¿Segura? —Insiste y detiene el auto, trata de besarme y aparto la mirada—. Si estas molesta.
—No lo estoy. —Me fastidio.
—Si lo estas.
Aprieto mis labios y exploto.
—¡Mierda! ¡Que no! ¡¿No lo entiendes?! ¡Ahora, bájate y compra tu mierda! —respondo furiosa.
Veo hacia la ventana, le ha callado la boca a Alessandro, no podía contener mi enojo hacia él, ¿Qué me pasa? Tengo que calmarme.
Sin más que decir, Alessandro se baja del auto para compr