—008 —respondí.
—Ok.
Toma el brazo de Alessandro y nos guía. Llegamos a la habitación y esperamos que el doctor se vaya, una vez que ya no está, nos quitamos los lentes.
—¿Y ahora cómo saldremos? Descubrirán nuestra mentira. —pregunto riéndome.
—Sencillo, salimos corriendo. —propone riéndose.
Nuestras miradas se conectan por un largo rato y no podemos evitar sonreírnos como dos tontos, él me toma de la cintura con una mano y me junta más a su cuerpo, con la otra, la coloca en mi mejilla y la ac