—No tienes por qué hacerlo, pero gracias. —Esbozo una sonrisa y él me ve como enamorado.
—Haría cualquier cosa por mi princesa. —Me guiña el ojo y luego me lanza un beso fugaz, y lo atrapo.
—¿Escuché bien? —finjo no haber oído para que repita la oración.
—No —bromea notando mi objetivo—. Tal vez escuchaste mal.
Lo miro como si lo odiara y entra al baño.
***
Entramos al hospital y presentí muchas miradas encima, tal vez porque llevo puesto un traje de baño de color rojo y se nota con mi blusa bl