Veo la hora en mi reloj y me impaciento, no quiero que se vaya. Me levanto, me dirijo a la habitación y veo las maletas, mi respiración se acelera, siento mucho pánico, pero trato de calmarme, ella no merece a un idiota impulsivo.
Respiro profundamente y me acerco a las maletas, las tomo y en vez de lanzarlas para romperlas, las llevo a la puerta principal. Regreso a la habitación para ver si se queda algo y lo primero que me llama la atención es Samantha envuelta en una toalla. La admiro a di