Me levanto, un poco mareada, casi me caigo, pero Ale me sujeta, me volteo a verlo y le sonrío. Ale tiene buenos reflejos como para estar al tanto de su conversación y sostenerme a tiempo. No soy amiga del alcohol, me embriagó rápido.
—¿Estás bien? —me pregunta, parece preocupado.
Llevamos rato bebiendo y que tomo los tragos como si fuese agua, claro que no estoy bien.
—Sí —respondo con una ligera risa.
Me incorporo y me quito el vestido, siento la mirada de Ale comerme que me dieron ganas d