Capítulo 40

—Gracias —agradezco a pesar de que no quería cooperar.

Fue algo hipócrita, pero bueno, la tolero por Agustín.

—¿Querés que te esperemos? —me pregunta mi mejor amigo.

Yo veo a Lourdes quién parece salirle humo por las orejas de la furia y hago una mueca.

—Nah, mejor váyanse, no sé cuánto me tardaré.

—Vale, entonces hablamos mañana.

—Dale bro.

Me despido de él con una chocada de manos y de Lourdes m pido de lejos con un gesto con la cabeza. Guardo las cosas de Sam y mías en el auto, y lue
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