Mi madre me toma del brazo y me lleva a la sala para estar alejados de Sam.
—¿Cómo se ocurre hablarle así? —me reclama enojada.
—Solo no quiero mal entendidos —respondo con firmeza.
Ella se calla y me examina, para luego soltar en un suspiro.
—Está bien.
Sé que cuesta entender, pero se supone que respeta mis decisiones, ¿no?
Veo a Sam y aunque al verla me hace sonreír, me mantendré distante.
—¡Sam, ve a cambiarte! Nos vamos a la playa ya —dije seco y ella asiente.
Estoy amargado, me par