—Yo te amé —expulso al fin con cierta debilidad en la palabra, estoy muy herido—. Sentí que eras el amor de mi vida —cierro mis ojos con fuerza y ruego para no llorar de nuevo— hasta que tú me engañaste —concluyo llenándome de valor en la oración, era primera vez que lograba decirlo y aceptarlo.
—Perdón... —camina hasta una banca y se sienta en ella a sollozar, yo cede un poco y la sigo— Es que Esteban me lavo el cerebro y me dijo que tú me engañabas... Por favor perdóname —le sobo su hombro.