Sam no puede estar con alguien como él, no confío en Esteban. Veo que sus cuerpos se unen cada vez más y me entra una furia, así que me acerco a ellos y lo empujó con fuerza alejándolo de Sam.
—¿Qué haces bailando con mi chica? —Hago mi mano puño por el enojo.
—¿No me digas que se repite la historia? —se burla él de forma descarada.
—Alessandro… —Sam toma mi brazo llamando mi atención.
—¿Qué haces aquí con este imbécil? ¿No se supone que deberías estar haciendo ejercicio? —reclamo.
—¿De ve