—Salí a tomar aire fresco… creí que estaban tan entretenidos como para darse cuenta que salí. —comenté asqueada.
—¿Celosa? —se muerde el labio, divertido.
—¿Celosa de que? —Arqueo una ceja—. De que tengan sexo y yo no, tal vez, pero de que Lourdes esté contigo, jamás.
Llegamos al ascensor y presiona el botón para llamarlo.
—Entonces hagamos un trío para que no te sientas excluida —bromea y yo ruedo mis ojos.
—¿No te tomas nada en serio o si? —Le hago un mal gesto.
El ascensor finalmente a