—No, pero si quieres dejo de comer. —Suelta el tenedor y él se molesta.
—No, el bebé debe comer. —No está de acuerdo con ella.
—Se nos quitó el hambre. —Él la mira mal.
—No puedes hablar por el bebé. —Ella se cruza de brazos.
—Está dentro de mí, ¿No? —Alesandro suspira y lo acepta, él vuelve a aplaudir y un mesero trae un peluche gigante de pulpo color morado.
—Sé que es tu animal favorito, eso fue lo que me gané en el concurso de surfs, había otras opciones, pero ese me recordó a ti. —Le sonrí