••Narra Charlotte••
Dos días habían pasado desde aquella noche en el hospital. La mansión Lancaster, mi hogar, resonaba con un silencio poco común. Frederick estaba encerrado en su oficina, sumergido hasta el cuello en papeles del caso de mi padre y los archivos del disco duro de Charles. Se podía cortar la tensión con un cuchillo.
Le había pedido un montón de veces que me dejara ayudarlo pero no me lo permitía. Decía que él y Julián se encargarían de resolver todo y bueno, yo les creo.
Yo,