Yo sabia que ese era el reloj de mi padre. Se lo regalé cuando cumplí dieciocho, para mostrarle mi gratitud por haberme criado todos esos años, para demostrarle que ya era una adulta.
Quise hacerlo especial para él, significativo. Así que decidí bordar yo misma sus iniciales en el cuero en lugar de pagarle a alguien para que lo hiciera. No quedó perfecto y no se ve como un trabajo profesional, pero yo lo hice para él, le da su toque.
—Lote quince: Un reloj de bolsillo de oro del siglo XIX, per