••Narra Frederick••
El viento frío cortaba como cuchillas en el terreno baldío, lleno de galpones abandonados que se alzaban como fantasmas en la penumbra del anochecer. A mi alrededor, mis hombres, un grupo selecto de los más confiables, incluido Arturo, movían escombros y forzaban cerraduras oxidadas con una urgencia contenida. La señal del dispositivo de rastreo que el técnico había aislado nos había llevado hasta esta zona industrial muerta, pero se desvanecía en un radio de doscientos metr