••Narra Frederick••
El motor del vehículo rugió bajo el capó, un sonido familiar y poderoso que usualmente me calmaba. Pero hoy no funcionaba. Mis dedos golpeteaban el volante con impaciencia, mis ojos alternaban entre la carretera y el espejo retrovisor, donde el auto de Julián Xin seguía el nuestro como una sombra molesta.
Charlotte estaba a mi lado, quieta, mirando por la ventana, con su pequeña mano acariciando su vientre.
Podía sentir la tensión en su silencio. El encuentro en la ofici