••Narra Frederick••
La puerta del cuarto de hospital se cerró detrás de mí.
Me permití respirar por primera vez en todo el maldito día. Primero la anaconda, después Charles, ahora esto. Por lo menos, Charlotte y el bebé estaban bien. Ni el estrés de la canoa, ni la caída al lago, ni siquiera el ataque de Charles, le causó daño. Aunque aún faltaban los resultados del examen de sangre para quedarme tranquilo en su totalidad.
Me apoyé contra la fría pared del pasillo, sintiendo el peso del dis