El Audi negro rodó silenciosamente por el camino de entrada de la mansión, repitiendo mi discurso mental una y otra, pero también, rogando de no tener que utilizarlo. Con suerte, Frederick aún estará fuera de la mansión, aclarando todo ante los cuerpos de justicia. Y todo el tema de Ana, habrá llegado a su fin. Confiaba en Frederick, sé que era capaz de convencer a Ana de retirar los cargos.
—Dios, ahora estaba rodeada de tantos problemas legales que me iba a terminar ahogando —murmuré al vola