••Narra Charlotte••
Ya tenía la pijama puesta, pero no pude evitar verme en el espejo, admirar mi vientre. Aún no se notaba el embarazo, como si no estuviera ahí, pero era entendible, aún era muy pequeño y llevaba pocas semanas. Apenas cumpliría dos meses.
Un suave golpe en la puerta me sobresaltó. Debía ser la sirvienta con la bebida que le pedí. Me senté en la cama y le autoricé entrar. Ella entró con sus manos temblorosas. Traía una bandeja de plata con una taza humeante.
Me preguntaba si e