—¿Y por qué viene a esta mansión? —Tomé una de las crujientes papas y me la metí en la boca, tratando de fingir que no me importaba el asunto.
Frederick me ofreció un gesto juguetón, como si me estuviera diciendo: ¿Es en serio?
—Bueno, creo que la razón de su visita es porque su única hija fue atacada por un animal salvaje mientras residía en mi mansión, bajo mi protección —habló con evidente sarcasmo.
Arrugué la nariz ante sus palabras. Era como si me tratara de decir que todo esto se pudo h