Dejó de aprisionarme, quitándose de encima. Esta repentina liberación me tomó desprevenida, no esperaba que me dejara así como así y mucho menos después de su amenaza.
Me levanté lentamente, como si esto fuera un sueño en lugar de la realidad. Me dio la espalda y me bajé de la cama sin hacer el más mínimo ruido. Mi corazón latía tan rápido que creí que se saldría de mi pecho.
Retrocedí lo suficiente hasta que estuve unos metros lejos de él. Apenas vi la oportunidad, eché a correr hacia la sal