Magnus
Las últimas semanas en la manada habían sido un descenso lento hacia el abismo.
El aire en la casa del Alfa se había vuelto tan pesado que costaba respirar, cargado de una tensión que amenazaba con reventar los cimientos de nuestra jerarquía.
Dominic ya no era el líder que conocíamos; era una herida abierta. Su luto por Emma no fue silencioso; fue un grito constante de furia y abandono que se manifestaba en cada decisión, en cada mirada gélida hacia los Williams. Yo esperaba, cada noche,