Capítulo 21
Dominic
Llegamos a la casa corriendo, sin bajar la velocidad ni al acercarnos a la entrada. Yo iba al frente, sintiendo el pecho arder con cada respiración y la garganta seca como si hubiera estado gritando durante horas. No miré atrás en ningún momento, pero sabía que la Guardia de Oro venía conmigo, pisándome los talones, listos para lo que fuera. Aun así, en ese instante no existían para mí. Solo existía la casa… y lo que podía encontrar dentro.
La puerta principal estaba abierta