Capítulo 22
Emma
Me desperté con un dolor que no venía de un solo sitio, sino de todo el cuerpo a la vez, como si me hubieran golpeado por dentro y por fuera hasta dejarme sin nada intacto. El vientre me ardía con un fuego sordo y constante, profundo, que no desaparecía ni aunque intentara quedarme completamente quieta. Cada vez que intentaba moverme, el dolor se intensificaba, subía desde el estómago hasta el pecho y me dejaba sin aire. La cara me latía, sobre todo la mejilla izquierda, hinchad