Magnus
La puerta se cerró detrás de mí y lo primero que vi fue a Stone.
No me detuve.
—Sácame de aquí.
Stone abrió la boca, pero no llegó a decir nada. Mi padre estaba de pie junto a la pared, con los brazos cruzados y la misma expresión de siempre, la de quien observa y espera y guarda todo para después.
—Magnus, las cosas no funcionan así.
Me reí. Sin humor, sin ganas, con los dientes apretados.
—Claro que no funcionan así cuando no eres tú el que está encerrado. ¡Quiero salir de aquí!
—Debis