89. Inquieto
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Sera
La camioneta se detuvo frente a una casa sencilla pero acogedora, como salida de una postal. El jardín estaba bien cuidado, con flores silvestres bordeando un caminito de piedras que conducía al porche. Olía a tierra, a sol, a algo… cálido. Casi como si fuera un hogar. Pero yo sabía que el hogar era un lugar que ya no reconocía.
Tracy y Amelia, las hijas de Vlad, salieron corriendo como dos miniaturas eléctricas. Me mantuve quieta mientras las observaba con recelo desde la puerta del