95. Caímos en la emboscada
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La luna se colaba entre los árboles cuando el grito ahogado de un nefilim rasgó la calma nocturna.
Una runa explosiva camuflada en un árbol cayó justo cuando uno de los cazadores se adelantó por error. El fuego místico le desgarró el muslo, y su grito fue tan crudo que hasta los pájaros huyeron de las copas.
—¡Demonios! ¡Caímos en una emboscada! —gritó otro—. ¡Esto no es una huida, es una maldita trampa de esos lobos!
Héctor frenó su camioneta al borde del barranco y bajó de inmediato. Su mi