93. Decisiones
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Héctor
Estaba solo, como casi siempre estos días, encerrado en mi oficina con los mapas, informes y registros de todos los posibles movimientos de Seraphina y los lobos.
Las luces eran tenues, y la tensión en mi nuca palpitaba como una vena a punto de explotar.
Tenía una pista. Una ubicación aproximada.
Mi corazón latía con fuerza, la misma que sentía cada vez que su rostro me venía a la mente.
Seraphina.
La mujer que fue como una hermana para mí. La cazadora más poderosa que habíamos entre