82. Un ataque
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Héctor
—¿Puede repetir eso, Halcón Uno? —pregunté, sin levantar la voz, pero con los dientes apretados.
Hubo un silencio incómodo en el comunicador, estático, como si dudaran en seguir hablando. Y entonces, la frase que me heló la sangre:
—Señor… la agente Seraphina nos expulsó de la operación. Repito: nos expulsó. Ordenó la retirada y desobedeció las órdenes de captura. No pudimos hacer nada, literalmente… algo nos empujó fuera de la casa. Como… como si el viento se hubiera vuelto sólid