83. Éramos libres
83
Noelia
Blake aún sostenía mi cintura con una mano protectora cuando su celular vibró. Lo sacó con rapidez, y su rostro cambió apenas leyó el mensaje. Su cuerpo se tensó, su mandíbula se endureció. Ya no era el Blake tranquilo que me acababa de rescatar. Había algo oscuro y urgente en su mirada.
—Tenemos que irnos. Ahora.
—¿Qué sucede? —pregunté, dando un paso tras él mientras él apretaba mi mano y comenzaba a caminar rápido, casi a tirar de mí por la acera.
—Seraphina me necesita —d