59. Desde el escape
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Seraphina
Había pasado una semana desde que escapé. En este tiempo, el silencio y la rutina eran lo único constante. El bungalow en el que Maverick me alojó era cálido, sencillo, rodeado de vegetación espesa y con una vista hermosa al mar. No tenía lujos, pero tampoco me faltaba nada.
Cada mañana, antes del amanecer, el chamán llegaba con su andar sereno, cargando frascos y raíces en una bolsa de cuero. Era un hombre mayor, de mirada tranquila y manos firmes. No hablaba mucho. Preparaba los