50. Secretos y más secretos
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Blake
Sera dió el último bocado de la comida que le había mandado a preparar. El sueño pareció abordarla sin previo aviso, como una ola cálida y pesada. Parpadeó varias veces, sus ojos apenas se mantenían abiertos. El silencio reinaba en la habitación, apenas interrumpido por el roce de los platos que comenzaban a ser retirados por Gabriela, la cocinera que había contratado hace poco.
—Voy a.… acostarme un poco —murmura Sera, con voz ya adormilada.
Fui el primero en ponerme de pie, caminando